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POSICIÓN DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS

PRESENTADA EN LA AUDIENCIA PÚBLICA
SOBRE CULTIVOS ILÍCITOS Y MEDIO AMBIENTE
REALIZADA EN SAN VICENTE DEL CAGÚAN

Los pueblos indígenas de Colombia, reunidos en la Junta Directiva Nacional, desde el 28 de junio y hasta el 1 de julio, queremos dar a conocer a los gobiernos y demás participantes de esta audiencia pública que mientras en este espacio se discute sobre paz, fumigación de cultivos, medio ambiente y Plan Colombia, seguimos siendo víctimas de la violación de nuestros derechos por diferentes actores.  Así por ejemplo, los hermanos yukpa se han desplazado desde su territorio a la cabecera del Municipio de Codazzi, a raíz de las exigencias de los actores armados, quienes se disputan el dominio del territorio que no es de ellos.  De igual manera 200 indígenas kankuamos están desplazados en el casco urbano del municipio de Valledupar.  Igual sucede con los indígenas curripaco en el Guainía, quienes se están desplazando hacia el casco urbano o internando en la Selva, para evitar que sus jóvenes y menores hijos sean reclutados por las FARC.  Similar es el caso de los indígenas del Vaupés, que no se escapan de esta triste realidad, pues están en medio del fuego cruzado y sufriendo el secuestro de 16 indígenas por parte de las FARC.

Y como ya la opinión pública conoce, los indígenas U'wa, cada día sufren un nuevo atropello.  Desde 1994 cuando se hizo evidente la intención de la petrolera Occidental de explorar en territorio U'wa, los indígenas de este pueblo levantaron su más enérgico grito de protesta amparados en la autoridad que reviste su ley natural, referida al respeto a la autonomía de los pueblos indígenas, a su territorio y a su cultura, lo cual, en el momento se encuentra reconocido en las leyes no indígenas como La Constitución Nacional y el Convenio 169 de la O.I.T.

Los U'wa se levantaron exigieron respeto ante la primera agresión; respeto que no exigieron los mestizos cuando, a la luz de la primera violación a nuestros derechos, del primer asesinato, del primer secuestro, de la primera arbitrariedad, guardaron silencio, ese mortal silencio que permitió que la situación creciera como un fantasma de miedo y muerte que aún  los tiene acorralados.

Esa es la gran lección de los U'wa, la lección de que es preferible morir de pie y no vivir arrodillado, tal vez por eso, tal vez por la envidia que produce el hecho de que los no-indígenas no tuvieron la suficiente altura para exigir respeto: el gobierno, los medios de comunicación, los grupos alzados en armas, la oligarquía colombiana y todo aquel que se sienta aludido con este documento, se ensañaron de manera aleve y cobarde contra el pueblo U'wa.

La primera lamentable represión se remonta el 11 de febrero del año en curso cuando efectivos antimotines de la policía nacional arremetieron con gases lacrimógenos y armas de fuego contra la inerme población que se encontraba apostada dentro de su territorio protestando por las exploraciones; el saldo: murió la niña Nuri Bókota.

La segunda represión ocurrió el pasado sábado cuando el ejército y la policía antimotines valiéndose de los mismos métodos prepararon otra celada contra los U'wa. El resultado: un herido de bala, agresiones de palabra, golpes de culata, detenciones arbitrarias, 40 personas detenidas dentro de ellas 6 hospitalizadas, todos ellos tildados de terroristas. En esta segunda incursión de los militares los U'wa no estaban solos, a ellos se sumaron cerca de dos mil personas entre sindicalistas, campesinos, jóvenes y mestizos que también sufrieron la arremetida policial.

Qué puede decir el gobierno en este momento cuando a la lucha U'wa se han sumado diversos sectores de la sociedad sensibilizados por esta causa, acaso  seguirá juzgando a los U'wa de detractores del desarrollo y enemigos del progreso?

Entre estos dos episodios han ocurrido otros de menor resonancia pero de igual intensidad:

  • El frente de las FARC que opera en territorio U'wa, ve con buenos ojos la exploración petrolera, llegando a extremos insospechados e inimaginados como el de ofrecer protección a la maquinaria de la Occidental; esto no es paranoia, es un asunto real que no puede ser minimizado por las FARC con sus declaraciones incoherentes con la realidad que allí se vive. Comparten la custodia de las maquinarias con el cantón militar y de policía que se encuentra en zona de exploración petrolera en el proyecto Gibraltar 1, exactamente en el municipio de Cubará. Contra la Farc - EP no hay represión militar, contra los U'was esta la represión física y moral.  Qué podemos esperamos los indígenas del proceso de Paz?

  • Las Fuerzas Armadas continúan tildando de guerrilleros a los indígenas y a sus simpatizantes. Cuando el gobierno nacional pidió el arbitrio de la Universidad de Harvard para que se pronunciara sobre el particular, en su informe final dice, entre otras cosas, que no se lancen estos infundados juicios que pondrán en riesgo la vida de los señalados.

  • Los medios de comunicación no son imparciales en la información, si bien la objetividad se da a nivel de periodistas, los directores de los medios censuran esta inspiración natural de los periodistas llamada objetividad.

  • Una juez de la república falló una tutela a favor del pueblo U'wa por no haber sido consultado (acaso también será tildada de guerrillera o de detractora del desarrollo), en segunda instancia esta sentencia fue revocada por el Tribunal Superior de Bogotá. Lo que interpretamos de estas discrepancias de la justicia colombiana es que el país está dividido, a todos los niveles, entre quienes entienden o no los derechos de este pueblo.  El gobierno, en caso de que no quiera seguir haciendo honor a su ceguera, debe entender que la lucha de los U'wa no es un capricho, es por esta razón que día a día se suman a su causa diferentes instancias de la vida nacional e internacional como el presidente del Parlamento Italiano que se pronunció a favor de los U'wa y en contra del Plan Colombia. ¿Acaso el senador también es detractor del progreso?

  • Como es bien sabido la Occidental hizo lobby en los Estados Unidos para aprobar el Plan Colombia, días después de esta infortunada aprobación ocurrió la arremetida policial contra los U'wa buscando dar vía libre a la Occidental. ¿Acaso ese fue el premio a su lobby? Este pueblo milenario recibió el primer golpe del Plan Colombia.

  • Las acciones internacionales no cesan: el día de ayer, 28 de junio, indígenas y campesinos ecuatorianos se tomaron la sede de la Occidental en Quito, exigiendo el retiro inmediato de esta empresa so pena de exigir el retiro de territorio del Ecuador.

No entendemos las incongruencias de:

  1. El gobierno; que por un lado pide respeto a las leyes mientras que por atrás las viola.

  2. La guerrilla; que se proclama defensora del pueblo mientras que por otra parte vela por los intereses de las multinacionales.

  3. Los medios de comunicación; que acusan respeto mientras que no lo ejercen.

El pueblo U'wa y los pueblos indígenas colombianos queremos dejar en claro nuestra férrea posición referente a Unidad, Territorio, Cultura y Autonomía.

Los principios no se negocian y por eso seguiremos fieles a nuestra lucha, a nuestra vida.

En cuanto al tema que se trata aquí, queremos dejar en claro, que las experiencias de fumigación de cultivos ilícitos han significado para nosotros el deterioro ambiental y también cultural.  Consideramos que es necesario combatir el flagelo del narcotráfico, pero esto no se va a lograr a través del Plan Colombia.  Este plan, no busca atacar a los narcotraficantes, lo entendemos como un ataque a la población civil, y en nuestro caso, consideramos que la dotación de las fuerzas armadas para la guerra, va a aumentar los hechos de maltrato a que nos hemos visto sometidos, como en los casos ya mencionados.  Por su parte, los grupos armados encontrarán en la población del Plan Colombia su excusa para continuar con el enfrentamiento armado.

Como complemento a este plan de guerra, el gobierno legisla siguiendo las imposiciones del capital multinacional, desconociendo nuestros legítimos derechos que incluso han sido reconocidos en tratados internacionales y que según el artículo 93 de la Constitución Política de Colombia, debería tener aplicación preferente.  Como ejemplos de legislación para el despojo total y el exterminio de los pueblos indígenas tenemos el Proyecto de Código Minero, aprobado en primer debate violando nuestro derecho a la consulta previa, lo mismo que el Proyecto de Reforma Agraria, que por su falta de legitimidad, el gobierno no tuvo otra opción que retirarlo del Congreso.  Igual sucede con el decreto 1320 que no fue consultado con los pueblos, a pesar de que pretende reglamentar la consulta previa.

Ahora, frente al proceso de paz, exigimos que se de cumplimiento a la palabra empeñada por Raúl Reyes en Europa, para vincular al proceso de paz a los pueblos indígenas, a través de sus voceros legítimos, lo cual no lo podemos lograr con una intervención de cinco minutos en televisión, sino con un espacio adecuado en donde podamos hacer nuestros planteamientos de manera bilateral.  Por supuesto, esto se hará cuando exista el compromiso de las FARC del respeto a nuestra vida y a nuestra autonomía como pueblos, lo que se traduce entre otros, en el retiro de amenazas a la vida de los indígenas y sus colaboradores, en el no reclutamiento de indígenas en sus filas y en el no desplazamiento de comunidades.

Queremos dejar claro que, a pesar de la presencia a título individual de algunos indígenas en las mesas temáticas y otros espacios en el Cagúan, los indígenas reconocemos en la ONIC, nuestra representación legítima, en todos los espacios en donde se discutan nuestros derechos.  Tampoco delegamos nuestra vocería en los representantes de otros sectores sociales, ni en el gobierno, ni en los grupos armados.

Firman en la ciudad de Bogota, los dirigentes indígenas reunidos en la Junta Nacional los días 28, 29, y 30 de Junio de 2000.

 

DECLARACIÓN FINAL
SEXTO CONGRESO INDÍGENA DE ANTIOQUIA

en memoria de Hernando Jesús Bailarín Bailarìn
 y por  el retorno vivo de Jairo Bedoya Hoyos*

No a la nueva conquista.  resistir en el conflicto, mantener la organización y defender nuestros derechos

Cuando la guerra volvió a nuestros territorios llegaron con ella la tristeza, la humillación, la muerte y el dolor. 

Como si fuera poco lo que durante cinco siglos hemos padecido, ahora los nuevos señores de la guerra quieren completar la obra inconclusa del español, quizá porque el espíritu de conquistador sigue vivo en sus corazones.

La nueva conquista de que somos víctimas la están ejecutando guerrilleros y paramilitares en complicidad con la fuerza pública y amparados por la desidia del Gobierno. Si a la violencia de ayer respondimos hasta la muerte, hoy solo nos queda la voz y la solidaridad para seguir viviendo.

Sesenta y tres indígenas asesinados y desaparecidos en los últimos seis años.  Gobernadores, miembros del Comité Ejecutivo, promotores de salud, profesores y líderes se encuentran entre ellos.  La escasa gente que a fuerza de años y sacrificios hemos logrado formar, son las víctimas preferidas de los nuevos asesinos.

Ayer la codicia por el oro disfrazada en la mentira de la "civilización".  Hoy la ambición por nuestros territorios y recursos naturales, con la excusa del desarrollo. 

Cuando el Español llegó perdimos nuestras mejores tierras para convertirnos en agregados y peones en ellas. Muchos de los que sobrevivimos terminamos en los parajes más escarpados y remotos, en los nacimientos de quebradas y en las selvas impenetrables.

Esos lugares que fueron nuestro refugio y por los cuales luchamos para que se nos reconocieran como resguardos, hoy son nuestras cárceles.  Los grupos armados no nos permiten circular por nuestras tierras ni salir a los centros de población, nos impiden cazar, pescar y ser visitados por nuestros familiares. 

Las tierras adquiridas para ampliar y sanear nuestros resguardos, fruto de nuestras luchas, nos son expropiadas, y como si fuera poco, los proyectos productivos que constituyen nuestra seguridad alimentaria, también los quieren  para que sirvan a su guerra.

Encorralados en nuestro territorio y vueltos siervos  de los guerreros, la encomienda de ayer es el campo de concentración de hoy.

Ahora también nos desplazan para apoderarse de nuestra Madre Tierra. Setecientos compañeros de cinco comunidades de Mutatá tuvieron que cambiar sus tambos por cambuches de plástico negro. Los unos que no trabajamos, que somos perezosos, que el Gobierno nos regala todo, que necesitan la tierra para sus milicianos. Los otros, que somos auxiliares, que  escondemos la guerrilla, que entonces tenemos que abandonar nuestro territorio. 

Que nuestro gobierno no sirve,  que lo único que vale es el fusil, que los Cabildos no mandan y que ellos son la autoridad,  los que pueden matarnos cuando quieren, los que nos castigan como quieran, los que nos reúnen para escucharlos a la fuerza y ahora, los que resuelven hasta nuestros conflictos familiares. Resulta que nuestras autoridades nos los han cambiado por los comandantes y el consejo de los mayores por el miedo.

Ahora somos siervos de la nueva encomienda en que han convertido nuestro territorios los ejércitos que los ocupan. Tenemos que comprarles sus abastecimientos, aún a riesgo de nuestra vida; tenemos que cargarles sus heridos y víveres; nos quieren carnetizar, censar y ya nos han marcado con el rótulo de sus enemigos, así legitimarán nuestra próxima muerte

Y en esta cárcel, en este campo de concentración, en esta encomienda en que han transformado nuestros territorios, nos morimos de hambre, de desnutrición, de falta de vacunas y atención médica, de miedo, de incertidumbre y de soledad. En la guerra no solo las balas nos matan. 

Esta guerra también se esta haciendo contra los pueblos indígenas, sus territorios y recursos naturales. En esta guerra los Embera son los más amenazados y contra ellos se esta cometiendo un genocidio.

 

Frente a la guerra el Sexto Congreso Indígena de Antioquia

Resuelve:

Primero.  La palabra frente al fusil. Dialogar con todos los grupos armados que ocupan nuestros territorios, hacerlo de cara al país y en ejercicio de nuestra autonomía y voluntad de no participar en la guerra, legitimados por los irrenunciables derechos que hemos conquistado con nuestras luchas y en el sufrimiento que durante siglos hemos soportado.

Segundo.  Que el Estado cumpla.  Exigimos al Estado Colombiano luchar decididamente contra la impunidad y el respeto por los derechos humanos y colectivos de los pueblos indígenas. Reclamamos que sus iniciativas estén acordes con la obligación constitucional de reconocer y proteger la diversidad étnica y cultural de nuestra Nación.

Tercero.  Adecuarnos para resistir.  Apoyar la solución política negociada del conflicto armado y encomendar al nuevo Comité Ejecutivo y a un delegado por cada una de las zonas y pueblos, la tarea de conformar una Comisión Permanente de Dialogo y Negociación, con la finalidad de buscar la firma de acuerdos humanitarios con los grupos armados,  aminorar la violencia contra las comunidades indígenas y reclamar castigo y reparación por los asesinatos de  nuestros hermanos. Esta Comisión coordinará con las comisiones zonales y por pueblo indígena que se conformen.

A partir de este Congreso, la "Campaña Para que Embera Viva" se institucionaliza como un programa permanente de la OIA, y se faculta al Comité Ejecutivo para nombrar un Coordinador.  La Campaña tendrá como objeto canalizar la solidaridad e implementar todas las acciones orientadas a garantizar la sobrevivencia del pueblo Embera frente al conflicto armado.

Llamar a la Organización Nacional Indígena de Colombia para que asuma como tarea prioritaria la definición de la estrategia, los instrumentos y acciones para adelantar la resistencia indígena nacional frente a la guerra  y la violación de nuestros derechos individuales y colectivos.

Cuarto.  Apoyo humanitario para morirnos de viejos.  Llamamos a las organizaciones hermanas, las ONG, las agencias internacionales, a los organismos humanitarios, a la Iglesia Católica, a los Gobiernos, a los partidos y movimientos políticos democráticos y a las personas de buena voluntad, para que no nos dejen solos y se sumen a la Comisión Humanitaria Permanente aprobada en este Congreso.

Rogamos el acompañamiento para que las tareas organizativas puedan continuar, para implementar un sistema de alertas tempranas, para que nos ayuden a levantar las Casas Humanitarias de Acompañamiento en las zonas más afectadas por el conflicto y para que los Planes de Vida de nuestras comunidades, puedan materializar nuestra propuesta de desarrollo para mejorar las condiciones de vida y asegurar la reproducción física, cultural, organizativa y política.    

Quinto.  La guerra no nos detendrá.  Continuar trabajando para fortalecer nuestra identidad cultural, la organización comunitaria, el gobierno propio y la autonomía, atendiendo especialmente a mujeres y jóvenes. Hacer realidad el  Instituto de Educación Indígena de Antioquia-INDEI-, ampliar y adecuar la cobertura en salud;  fortalecer  a las autoridades indígenas y a la organización regional; implementar la jurisdicción indígena, la elaboración de reglamentos y la aplicación de mecanismos propios de resolución de conflictos. Fortalecer e implementar los planes de vida por Comunidad como nuestro propio modelo de desarrollo.

No aceptamos decisiones políticas y económicas sobre nuestros territorios, sin nuestro consentimiento.  La integridad de nuestra madre

Tierra no es negociable.

Seguir luchando por un país en paz, con justicia social y respetuoso de la diferencia.

Medellín, junio 22 de 200

 


   

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